jueves, 15 de septiembre de 2011

de Ape Agencia de Noticias

Gorriones bajo la pedrada
Miércoles, 14 de Septiembre de 2011 08:56
pibes0-12(APe).- Desaparecen los niños en las calles multitudinarias, en los barrios populosos, en los rincones oscuros y polvorientos del conurbano. Desaparecen las niñas, con sus cargas de historia en la mochila. Desaparecen cuando van a la escuela. Con la bolsita del pan. Con los sueños hechos cristalitos apretados en las palmas de las manos. Con el peso del desamparo impuesto colgado de las zapatillas.
Cuando desaparecen, no las buscan. Y si las buscan, no las encuentran. Y si las encuentran, son un bracito tenue que asoma de una bolsa negra en el camino de una cartonera.Destino desangelado el de los niños y las niñas en tiempos de peligro atroz, de tragedias que sólo expían los inocentes. Esta tierra los descuida, los olvida, los descuenta de sus balances. Los hace víctimas y además victimarios. Y les tira los perros feroces de la policía, la in-Justicia, los medios y la voracidad social.
Hace siete días y minutos que Daniela Loayza salió para la escuela. Y nunca llegó.
En Villa Lugano la piel se oscurece. Como se oscurece cuando la ciudad baja hacia el sur y se acerca a los tobillos metropolitanos. Es más oscura porque es migrante, trae las marcas originarias del norte, los éxodos de Paraguay y Bolivia. Daniela tiene ese color. Acaso no tan migrante era el color de Candela. Morenita de Hurlingam que estuvo diez días enteros lejos del mundo. Al séptimo la asesinaron. Daniela cuenta hoy el séptimo día de ausencia. Su cara redonda, de mansedumbre aprendida, está en los almacenes y en las columnas de alumbrado. La lleva su maestra en la solapa y su madre prendida en el pecho como un alfiler encarnado.
Se la tragó la tierra el miércoles cerca de las ocho, cuando caminaba hacia la escuela. Había pedido unas monedas para comprar gaseosa: cumplía años su maestra. Dicen que la vieron con la bolsita y la botella, con paso tranquilo y mirada en la vereda irregular.
Todos conservan en la retina la risa de Candela, como una cinta desplegada de una oreja a la otra. Todos en Lugano se mueren de miedo, como los niños que siguen yendo a la escuela pensando que se les va a abrir la tierra a los pies y se los va a devorar como se devora a los niños este tiempo infantofóbico.Los vecinos y las maestras marchan por las calles con su carita agigantada en las cartulinas. Para hacerla visible una vez en la vida y por ahí lograr ahuyentar a la muerte que se derrama como reguero mientras los que deberían salvar a los niños y a las niñas se vuelven ciegos, sordos y paralíticos en la voluntad política e institucional.
Todos cierran fuerte los ojos para no ver otra vez a Candela, buscada por miles de policías en todos los rincones del conurbano, olfateada por perros, husmeada por helicópteros, espiada por las cámaras chusmas de los medios, pero sola. Aterradoramente sola. Y asesinada al séptimo día. Pagando el precio extremo que no pagaron los demás. Ni su familia, ni el Estado –policía, in-Justicia, Gobierno- ni la locura mercantil de los medios que la expusieron sin piedad. Que la victimizaron mil veces, que la dudaron, que le calzaron sospechas horribles a un cuerpito tenue de once años que no alcanzó a vivir ni un ciclo de mariposa.Daniela tiene 13 y hace pocos meses llegó desde Bolivia. Su madre expone ante las escasas cámaras la piel oscura, con el surco originario de la resignación, la voz susurrante y sumisa y el solo relato de me la sacaron y la quiero conmigo.
Muchos dicen que la vieron. Que alguien la empujaba hacia delante ante su débil resistencia.
Pero nadie parece buscarla demasiado. Dice el Jefe de Gabinete que no son buenas las marchas. Que sólo producen confusión. "No se puede esconder eternamente. En algún momento, va a estar en la calle y ésa es la forma en la que se encontró a la mayoría de los niños", dice Aníbal Fernández con toda soltura. Es la respuesta que suelen dar las instituciones cuando los niños desaparecen. Se habrá ido. Se habrá fugado. Un novio. Una discusión familiar. De acuerdo. Tal vez. Pero ¿y si no? Cuando ya, fastidiados, la policía, la in-Justicia o el poder político deciden levantarse de la silla, suele ser tarde.
La suerte de Candela no fue pedagogía para nadie. Salvo para el espanto de la comparsa policial, que ya no la busca como a la chiquita asesinada, con mil policías, centenares de allanamientos y perros adiestrados. La Presidenta no recibe a su madre, manda a su funcionario hablante a decir que es una fuga de hogar. El Gobernador no se para en la esquina de la casa de Lugano. Ni los medios les instalan cámaras hasta en el baño.
Tal vez Daniela –esté donde esté- con su carita de estoicismo ancestral de los altos de Bolivia, no genere los horrores de papel maché que alzó Candela y que se diluyeron con testimonios truchos y responsabilidades intrafamiliares que creen que eximen de culpas al Estado.
Daniela –esté donde esté- vive el séptimo día lejos del mundo. Si su vida se apaga como la de un gorrión tras la pedrada, la piel de esta tierra tendrá otra herida. Y los brazos del Estado, otro nombre a fuego en su tatuaje infinito.



Edición: 2086

domingo, 11 de septiembre de 2011

de www.notiar.com.ar

Ciencia y tecnologia
-Descubren el gen del dolor crónico
www.notiar.com.ar
Científicos británicos identificaron al gen responsable del dolor crónico, y el hallazgo, dicen, podrá conducir al desarrollo de nuevos tratamientos para trastornos como artritis, dolor de espalda y de cabeza.
En experimentos con ratones, los investigadores de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, extrajeron el gen, llamado HCN2, de los nervios sensibles al dolor.
Tal como informan en la revista Science, lograron evitar que los animales sintieran dolor crónico, pero el bloqueo no afectó la sensación de dolor agudo.
Se calcula que una de cada siete personas sufren dolor crónico de algún tipo. El más común es el dolor que causa la artritis, el dolor de espalda y de cabeza.
Hay dos tipos de dolor crónico: el inflamatorio, que ocurre con con una lesión persistente, como las causadas por artritis, que resultan en el incremento de la sensibilidad al dolor en las terminaciones nerviosas.
Y el segundo es el dolor crónico neuropático, en el que los daños en los nervios causan dolor continuo e hipersensibilidad a los estímulos dolorosos.
A menudo surge en pacientes con diabetes, después de someterse a tratamientos de quimioterapia para cáncer, o en quienes sufren dolor de la espalda baja y otros trastornos dolorosos.
Éste es el dolor crónico más común y hasta ahora ha sido muy difícil encontrar tratamientos efectivos para tratarlo.
Pero el hallazgo, dicen los investigadores, podría conducir a nuevos fármacos capaces de bloquear la proteína que produce el gen que regula el dolor crónico, el HCN2.
Gen conocido
Desde hace tiempo los científicos saben que el gen HCN2, que se expresa en las terminaciones de los nervios sensibles al dolor, se encarga de regular este tipo de dolor.
Pero hasta ahora no se había logrado entender cuáles son los mecanismos con que actúa.
"Las personas que sufren dolor neuropático a menudo no tienen tregua debido a la falta de medicamentos efectivos. Nuestra investigación establece la base para el desarrollo de nuevos fármacos para tratar el dolor crónico bloqueando al gen HCN2" - Prof. Peter McNaughton
En el estudio, después de retirar el HCN2 de los nervios sensibles al dolor de los animales, los investigadores llevaron a cabo análisis en cultivos celulares colocando estímulos eléctricos en estos nervios para determinar cómo se alteraban con la extracción del HCN2.
Posteriormente estudiaron a ratones genéticamente modificados en los que se había eliminado el gen HCN2.
Después llevaron a cabo experimentos en los que medían la velocidad con la que el animal se retiraba de distintos tipos de estímulos dolorosos.
Y concluyeron que la eliminación del HCN2 había logrado eliminar el dolor neuropático.
El profesor Peter McNaughton, quien dirigió el estudio, afirma que este hallazgo ofrece esperanzas para quienes sufren este tipo de dolor.
"Las personas que sufren dolor neuropático a menudo no tienen tregua debido a la falta de medicamentos efectivos" dice el experto.
"Nuestra investigación establece la base para el desarrollo de nuevos fármacos para tratar el dolor crónico bloqueando al gen HCN2".
El especialista agrega que "muchos genes juegan un papel crítico en la sensación del dolor, pero en la mayoría de los casos cuando interferimos con ellos causamos simplemente la abolición de todo tipo de dolor, e incluso de todas las sensaciones".
"Por eso este estudio es muy estimulante, porque al retirar al HCN2, o bloquearlo farmacológicamente, se elimina el dolor neuropático sin afectar el dolor agudo normal".
"Este hallazgo podría ser muy valioso clínicamente, porque la sensación de dolor normal es esencial para evitar daños accidentales", expresa el científico.
La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación de Biotecnología y Ciencias Biológicas del Reino Unido y la Unión Europea.

Fuente: BBCMundo.com

jueves, 1 de septiembre de 2011