sábado, 3 de diciembre de 2011

at. Ricardo Mascheroni

AGUAFUERTES AMBIENTALES
CIUDADES RIESGOSAS
"Las ciudades no son solamente escenarios de tragedia social, son también el ámbito en que se juega nuestra propia vida". Wally N’Dow, titular de Habitat II
Históricamente las ciudades se erigieron como abrigo y refugio de los primigenios grupos humanos, los que por temor a ataques de animales feroces y de otros pueblos, se agruparon en un lugar determinado, estableciendo mecanismos de defensa y normas de convivencia.
Este proceso iniciado hacia fines del neolítico, con la aparición de la agricultura, que en lo social, produjo que los pueblos mudaran de nómades a sedentarios, se fue consolidando a través de siglos; pasando por las ciudades-estados, sus distintas variantes y matices, hasta llegar a nuestra época.
Todo este devenir permitió un relativo avance de la humanidad hacia mejores condiciones de vida, pero en las últimas décadas, producto del aumento demográfico, la falta de planificación, las migraciones sociales, el crecimiento desordenado y sin control y la desigual distribución de la riqueza, se generó el fenómeno de las megalópolis y sus impactos negativos sobre la calidad de vida.
En esta realidad el hacinamiento, la obsolescencia o falta de servicios, la ausencia de espacios verdes, la imposibilidad de obtener un trabajo digno, el irracional uso del suelo, el consumo insustentable y su consecuencia la basura, las distintas formas de contaminación y la violencia, están transformando a los conglomerados urbanos, en verdaderas bombas de retardo, las que más tarde o temprano pueden estallar.
Hoy el Planeta tiene 7.000 millones de habitantes, con todo lo que ello significa desde el punto de vista de la provisión de los recursos necesarios para la subsistencia digna de todos.
En promedio, el 50% de la población vive en ciudades, pero si lo comparamos con lo que ocurre en América Latina y el Caribe, los porcentajes se incrementan al 80%.
En el caso de Argentina se supera todo lo tolerable, ya que más del 90% de sus habitantes residen en unas pocas urbes, mientras el resto del país despoblado, queda en manos de unas pocas corporaciones agrícolas, mineras y forestales que imponen sus propias reglas.
La magnitud de esta concentración, ha transformado a las ciudades en verdaderos agujeros negros devoradores de alimentos, energía y recursos de todo tipo.
Según la ONU, las urbes sólo ocupan el 2% de la superficie total del planeta, pero son responsables del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero, generadores del cambio climático, provocando burbujas de calor que incrementan entre 2ºC y 6ºC las temperaturas, con un mayor consumo de energía para refrigeración.
Pese a ello, rara vez los citadinos nos hacemos cargo de nuestros actos y responsabilidades, culpando por lo general de todos los males planetarios, a procesos, causas, cosas o entidades extra urbanas.
Los gobiernos locales en sintonía con la anomia general, contribuyeron a la profundización de los problemas y sobre todo a la agudización de las desigualdades entre barrios: algunos que tienen todo y más, y otros que carecen de casi todo.
En esta dirección es revelador el informe "Geo Argentina 2004" que analiza la situación ambiental y expresa: "La gestión urbanística de nuestras ciudades sufrió dificultades derivadas de la casi inexistente planificación de mediano y largo plazo y del recorte de las funciones estatales". Se observa que las normas urbanas terminaron por aplicarse solo a la clase media ya que "El mercado solía eludir o manipular el control normativo en la producción de hábitat para los sectores socioeconómicos altos, en tanto los sectores bajos no podían cumplimentarlo por su incapacidad económica"; el resultado "la baja calidad ambiental de grandes sectores urbanos" y "la inexistencia o mínima provisión de servicios".
Lewis Mumford, en el libro La Carretera y la Ciudad, bien lo expresa: "Por desgracia hay enormes intereses creados para hacer de la naturaleza un infierno, y se gana muy poco dinero –en realidad nada- con dejar las cosas tal como están. De manera que es fácil ver cuál será el lado que pierda en un país dominado por el concepto venal de una economía siempre en expansión. La destrucción de la vecindad y la mala construcción puede ser organizada con fines de lucro".
Con estos paradigmas no es de extrañar que los espacios verdes se reduzcan a su mínima expresión, que la apropiación de lo público por parte de empresas, audaces y “emprendedores”, sea una constante, en desmedro del conjunto.
Pero dejando de lado la dimensión política o institucional del tema, quiero mencionar dos problemas de magnitud, que debemos afrontar a diario los ciudadanos de a pié y que repercuten sobre nuestra salud.
En primer lugar, estos conglomerados son fuentes permanentes de emisión de ruidos de distinto nivel y calibre, los que repercuten con mayor o menor incidencia y nos hacen la vida menos placentera.
No es casual que la Organización Mundial de la Salud (OMS), haya catalogado al ruido como una de las mayores plagas de la vida moderna y diferentes estudios demuestren que un alto nivel del mismo, nos exponen a un aumento de más del 15% de riesgo de hipertensión arterial, pudiendo llegar a que padezcamos accidentes cerebrovasculares.
Por su parte la contaminación del aire, a través de humos, gases y partículas en suspensión, provocadas por la congestión vehicular, quema de basura y establecimientos industriales, entre otras fuentes emisoras, disminuyen la calidad del mismo y pueden causar distintas y peligrosas afecciones, respiratorias y cardiovasculares.
En los últimos años se han incrementado las campañas en contra del malsano hábito de fumar, y está bien que así sea, pero lo que no se dice, es que caminar media hora en un micro centro atestado de automotores, es equivalente a fumar entre 15 y 40 cigarrillos por día.
Para esto no hay campañas, debido a que los automóviles integran uno de los paradigmas consumistas de la modernidad y aportan recursos a los municipios.
Además nos obligan a inhalar millones de partículas de asbesto (amianto) prohibido en casi todo el mundo, que se desprende de los discos de embrague y pastillas de frenos, elemento que se utiliza en su elaboración y que se desgrana por el uso. Para esto tampoco existe el paren de fumigarnos.
A partir de lo señalado y de otras cuestiones, como la violencia, la contaminación electromagnética, etc., hemos pasado de un ámbito milenario de abrigo de vida, a un engendro que se vuelve progresivamente cada vez más agresivo para la misma y la calidad de ella.
En dicho contexto, todas las calamidades se potencian y el consumismo irracional imperante, agrega su cuota de incertidumbre sobre el futuro de todos nosotros.
Por último, los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.
Ricardo Luis Mascheroni
Docente e investigador universitario
Santa Fe - Argentina

miércoles, 23 de noviembre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

Para escuchar!!!

Arcadi Oliveres
Profesor Titular de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona


http://www.attac.tv/altermedia/2011/01/1185

sábado, 22 de octubre de 2011

de Página 12

Thomas Coutrot, economista francés y miembro de la Red de alerta sobre las desigualdades

La paradoja con los indignados

Coutrot señala que el movimiento de los indignados es a la vez poderoso y peligroso para las elites, porque reposa sobre la ideología oficial de las elites. Y afirma que lo novedoso es la crítica radical a la representación política.

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“El capitalismo parlamentario está en una fase terminal”, afirma el autor de Democracia contra capitalismo.
Por Eduardo Febbro
Desde París
Hace diez años, Bin Laden y su socio carnal, el ex presidente norteamericano George W. Bush, globalizaron el terrorismo de masa y la represión a escala mundial. El Plan Cóndor aplicado al universo. Exactamente una década después, el movimiento de los indignados globalizó la protesta social y el hartazgo ante un modelo de depredación social, de abuso y de consumo cuyo control está reservado a una elite violenta e impune. Las protestas que sacaron a la calle a decenas de miles de personas en el mundo vienen a darle cuerpo a una corriente moral y política cuyos precursores llevan años proponiendo modelos alternativos al sistema de destrucción neoliberal. Si Sthéphane Hessel y su libro Indígnense logró aunar a un planeta indignado, hay autores cuyos ensayos ya contenían muchas de las consignas que ahora se escuchan en las calles del mundo. El economista francés Thomas Coutrot es uno de ellos. En 2005 publicó un libro que está en el corazón de la crítica formulada por los indignados: Democracia contra capitalismo. En 2010 salió otra obra que representa muy bien la esencia de lo que los indignados reclaman en París, Londres, Nueva York, San Pablo, Tel Aviv o Berlín: Terrenos para un mundo posible: volver a darle raíces a la democracia. Economista y estadístico, vicepresidente de la ong Attac desde 2009, miembro de la Red de alerta sobre las desigualdades, Thomas Coutrot rescata un hecho central en la emergencia de esta revuelta globalizada: ante el agotamiento del modelo capitalista y neoliberal y el descrédito de los dirigentes políticos, los pueblos salen a la calle y encarnan así una suerte de retorno a la raíz de la democracia. Para Coutrot, la sublevación del mundo occidental no hubiese sido posible sin las revoluciones árabes que las precedieron.

–Para usted, el movimiento de los indignados significa un retorno a las fuentes de la democracia. Pero hasta ahora los responsables políticos del planeta hacen oídos sordos a los reclamos de este movimiento mundial.

–El retorno a las fuentes de la democracia significa la intervención del pueblo. Es entonces casi normal que los dirigentes políticos se hagan los sordos porque no están de acuerdo con ello. Consideran que son los representantes del pueblo y que, por consiguiente, les corresponde a ellos gestionar los asuntos del pueblo. De hecho, los dirigentes políticos no quieren ver que en el movimiento actual hay una crítica fundamental contra el sistema tal y como funciona hoy. Será necesario mucho tiempo y mucho trabajo para que la clase política acepte ver que su papel ha sido puesto en tela de juicio. Por eso, lo esencial de todo esto no está tanto en la crítica al sistema financiero. Esto no es nuevo. Lo novedoso está precisamente en la crítica radical de la representación política, ese grito mundial que dice “¡ustedes no nos representan!”. La gente está diciendo: no es porque votamos por ustedes que van a hacer lo que les da la gana entre dos elecciones en contra de nuestra opinión. Esa es la innovación fundamental. El reclamo de un retorno a las fuentes de la democracia, a la democracia real, es histórico.

–Muchos analistas critican a los indignados porque carecen de líderes visibles. Ese no es su análisis.

No, desde luego. Hay que ver esto desde una perspectiva histórica. Estamos recién al comienzo de una crisis muy profunda, una crisis a la vez del sistema capitalista y, más fundamentalmente, del modo de civilización y del llamado capitalismo parlamentario. Este capitalismo parlamentario está en una fase terminal y el movimiento de los indignados, que tiene resonancia mundial, es uno de los primeros signos que la sociedad está emitiendo. Las sociedades humanas están trabajando, creando alternativas para un modelo democrático que está agotado. No se trata entonces de un movimiento coyuntural que se vaya a apagar así nomás, o que se calmará con la próxima reactivación económica. Hay que verlo en una perspectiva más amplia, es decir, cara a los próximos diez años.

–Esto equivale a decir que la reprobación actual va más allá del confort y de un hipotético crecimiento recuperado o de la recuperación de la actividad económica.

–Sí, desde luego. Vemos muy bien que lo que está en tela de juicio es mucho más fundamental que la dominación de la finanza y que la misma dominación de la clase política. Lo que está en tela de juicio es un modo de desarrollo basado en el enriquecimiento permanente y el crecimiento constante, independientemente de toda finalidad humana. Por eso creo que este movimiento, que explota en plena crisis del modelo democrático, está llamado a madurar en los próximos años.

–Lo que vemos hoy es, de hecho, la explosión de todo un conjunto de ideas e iniciativas que ya estaban postuladas desde hace tiempo, tanto en el tercer mundo como en los países emergentes, en las comunidades indígenas. Esos discursos penetraron las democracias occidentales.

–Sí, es cierto. En el seno del movimiento alter mundialista ya se veía la emergencia de estos componentes así como la crítica radical del modelo de desarrollo, no sólo capitalista sino también occidental. Este modelo se caracteriza por estar basado únicamente en el bienestar material, independientemente de los valores y de la solidaridad. Hoy, ese movimiento ha logrado desarrollar sus críticas en el mismo corazón de Europa.

–¿Acaso el sistema capitalista no llegó ya al final de su propia barbarie social?

No creo que haya llegado al final, pienso que aún tenemos para un rato y que todavía veremos desarrollos terribles. La crisis económica y social no se acabó. Aún no llegamos al final de la barbarie social. Me temo que lo que viene será muy feo con, por ejemplo, el desencadenamiento de los nacionalismos y el desgarramiento entre las naciones. Ya vemos hoy el ascenso de las tensiones dentro de la misma Europa, entre Estados Unidos y Europa, entre la China y Estados Unidos. Las rivalidades se afilan. Las elites intentarán prolongar su dominación, buscarán legitimarla recurriendo como siempre a un enemigo exterior, al nacionalismo. Sin embargo, la emergencia de un movimiento mundial como el de los indignados es un signo de que lo peor no es una garantía. La acción de la sociedad civil puede ser un muro de contención. Estamos en una carrera mundial entre soluciones autoritarias, que implican la xenofobia y el repliegue sobre sí mismo, y, del otro lado, la afirmación de una sociedad civil internacional en torno a los valores de la democracia. Lo curioso es que estos valores son los valores oficiales de las elites. De allí el hecho de que el movimiento de los indignados sea a la vez poderoso y peligroso para las elites, porque reposa sobre la ideología oficial de las elites. Pero esas elites se han vuelto incapaces de preservar esos valores.

–Es una paradoja: se hace una suerte de Revolución en nombre de los valores de la elite dominante.

–Sí, esa es la gran paradoja de esta crisis y de este movimiento, que defiende los valores supremos de la sociedad. Las elites que se proclaman democráticas están renunciando a la democracia para preservar su dominación.

–Muchos indignados reconocen la influencia determinante que tuvieron las revoluciones árabes en la posterior revuelta occidental.

Las revoluciones árabes fueron una chispa fundamental porque demostraron que, incluso las situaciones más bloqueadas, que incluso los regímenes menos democráticos en donde las elites lo tenían todo controlado, podían desembocar en una situación revolucionaria increíble e inesperada. Las revueltas árabes aportaron un aliento de esperanza, un impulso, una dinámica. El mundo se dio cuenta de que las elites dominaban porque nosotros permitíamos que dominen. Hacen lo que quieren porque nosotros las dejamos hacer y, además, a menudo votamos para que lo hagan. Las revoluciones árabes fueron un mensaje de esperanza y un llamado a la sublevación de los pueblos. Hoy, la gente ha renunciado a resignarse.

–Otra paradoja radica en el hecho de que Francia, el país de la Revolución por antonomasia, el país de donde es oriundo el autor del libro a través del cual se plasmó el movimiento –Indígnense, de Stéphane Hessel– sea en la actualidad el más pasivo, el menos movilizado.

–Se trata de una auténtica paradoja. Hay varias razones para explicar esto. Tal vez la primera sea el fracaso del movimiento social contra la reforma del sistema de jubilaciones impulsado por el presidente Nicolas Sarkozy. Fue un movimiento muy profundo y mayoritario en la sociedad, que no logró que el gobierno retrocediera con su reforma. Eso ha pesado mucho en la disponibilidad mental de los ciudadanos para emprender otra acción colectiva. También tenemos la campaña electoral en curso, que polariza mucho los debates y lleva a que mucha gente se diga: vamos a sacarnos de encima a Sarkozy y después ya veremos. El último elemento es el hecho de que Francia no conoce por el momento una ola de austeridad tan brutal como Grecia, España o Portugal. Las políticas de austeridad en Francia están muy por debajo de las aplicadas en otros países, incluso Gran Bretaña o los Estados Unidos. Estos factores explican por qué, por el momento, la población no se siente tan agredida como en otros países.

–Sorprendió el surgimiento de un movimiento social en la cuna del liberalismo: Estados Unidos.

–La crisis social es la consecuencia del ultraliberalismo más dogmático, pero fueron los ultraliberales quienes cristalizaron un movimiento de masa como el Tea Party. Ahora bien, el despertar del movimiento de los indignados en los Estados Unidos muestra que la sociedad civil democrática empieza a organizarse, a actuar, a plasmarse en un movimiento de masa y popular.
 

miércoles, 19 de octubre de 2011

at. Mariela Di Battista

ARGENTINA/BM: SE EXPANDEN PROGRAMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL PARA BENEFICIAR A LA NIÑEZ

Disponible en: English
Comunicado de prensa Nº:2011/362/LAC
Buenos Aires, 10 de marzo de 2011.- El Directorio del Banco Mundial (BM) aprobó hoy un préstamo de US$480 millones para incrementar la cobertura de dos programas clave de transferencia de recursos monetarios y servicios a personas desempleadas y familias con niños menores de 18 años en Argentina.
Se trata de un financiamiento adicional del Proyecto de Protección Básica, aprobado por el Banco en 2009, que prevé continuar el apoyo al Seguro de Capacitación y Empleo (SCE) y a las Asignaciones Familiares, incluyendo ahora a la Asignación Universal por Hijo. Además, se brindará asistencia técnica para continuar una implementación exitosa incluyendo un sistema de monitoreo eficaz.
El Seguro de Capacitación y Empleo es un programa, liderado por el Ministerio de Trabajo, que proporciona un ingreso básico y apoyo a trabajadores desocupados, para actualizar sus competencias y facilitar su inserción laboral. En los últimos dos años, casi el 20 por ciento de los trabajadores participantes en el SCE encontró un trabajo formal y durante 2011, se prevé que cerca de 20.000 desempleados participarán en el programa.
En 2009, Argentina introdujo la Asignación Universal por Hijo (AUH) en el sistema de Asignaciones Familiares, por la cual los padres de menores de 18 años, que estén desocupados o con empleos informales, perciben un ingreso de $220 pesos mensuales, aproximadamente 55 dólares estadounidenses. En septiembre de 2010, casi 3,4 millones de niños estaban recibiendo esta asignación. El proyecto aprobado hoy, apoyará los esfuerzos de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) para expandir la cobertura de la AUH a los potenciales beneficiarios que, siendo elegibles, aún no han sido registrados, y a la vez mejorar la información al público sobre el programa.
“El impacto social y económico de estos programas es muy significativo y su expansión permitirá avanzar hacia niveles de cobertura mayores, que han de resultar en una reducción significativa de la indigencia y la pobreza en Argentina y en una mejor inserción en el mercado de trabajo de los trabajadores más vulnerables” sostuvo Penélope J. Brook, Directora del Banco Mundial para Argentina, Paraguay y Uruguay.
El proyecto tiene tres áreas fundamentales de acción:
1. Provisión de financiamiento para el Seguro de Capacitación y Empleo: Apoyará la expansión de cobertura hasta alcanzar a unos -160.000 desempleados hacia fines de 2012, financiando los beneficios monetarios, que incluyen un pago mensual de $225 pesos, así como viáticos y otros incentivos.
2. Provisión de financiamiento para las Asignaciones Familiares: Apoyará la expansión de la cobertura de las asignaciones por niño (incluyendo la AUH). Se espera que, para fines del año 2012, el sistema haya registrado a cerca de 450.000 niños adicionales.
3. Asistencia técnica: Junto al Ministerio de Trabajo y ANSES se mejorara la implementación y el monitoreo de los programas. Se prevé la realización de la Segunda Encuesta Nacional sobre Seguridad Social y Protección Social, la instalación de un centro de datos alternativo para asegurar un manejo eficiente y seguro de la información de los beneficiarios del SCE, y el diseño de un proceso de registro para identificar e inscribir a potenciales beneficiarios en el programa de Asignación Universal por Hijo.
El Proyecto será financiado con un préstamo del BIRF de $480 millones de dólares de margen variable, reembolsable en 26 años.
Contactos de prensa:
En Washington: Marcela Sanchez (202) 473-5863 msanchezbender@worldbank.org
En Buenos Aires: Yanina Budkin (5411) 4316-9724, ybudkin@worldbank.org
Para más información, por favor visite: www.bancomundial.org.ar
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sábado, 15 de octubre de 2011

AGUAFUERTES AMBIENTALES
HAMBRUNA, ALIMENTOS E INDIFERENCIA
En Octubre, más concretamente el día 16 se recuerda el Día Mundial de la Alimentación, establecido en 1979 a instancias de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), llamado también, a partir del año 2001, Día Mundial de la Soberanía Alimentaria.
Al momento de la fundación de esta organización, el 16 de Octubre de 1945, el mundo aún no se había repuesto de los dolores y horrores de la Segunda Guerra Mundial y millones de personas seguían al borde de la muerte por inanición, requiriendo una atención urgente y decidida.
Este panorama, impulsó la creación de la misma, cuya finalidad intentaba generar lazos de solidaridad, colaboración y ayuda entre los países, para mejorar la eficacia y el alcance en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza.
Durante décadas, con aciertos y fracasos la FAO cumplió un rol aceptable en esa dirección, pero pese a ello el hambre en el mundo, no sólo que no descendió, en términos cuantitativos y cualitativos, sino que se incrementó y casi el 20 % de la población del Planeta no tiene lo mínimo indispensable para su subsistencia.
Sin ir más lejos y en estos precisos momentos en que los titulares de los grandes medios de comunicación y portales informáticos se pelean por vaticinar el resultado de la crisis económica global, el silencio cubre la hambruna que afecta a 13 millones de personas en el denominado Cuerno de África, en el cual países como Somalía, Etiopía y Kenia entre otros, tienen a gran parte de su población al borde de la extinción por hambre, a la par que los poderosos asisten con miles de millones de dólares o euros a los dueños de la piratería financiera internacional.
En una suerte de lógica o ilógica perversa, casi es seguro que piensan de esos pueblos que son negros y africanos y no merecen el mismo tratamiento que los griegos, españoles o italianos. Los sienten como personas de segunda categoría y así los tratan.
El tan declamado derecho humano universal a la alimentación, consagrado en tantas declaraciones, congresos y convenciones internacionales, mientras tanto, duerme el sueño de los justos ante la indiferencia generalizada.
Eso sí, en un cinismo sin parangón, organizaciones, proyectos y programas financieros y periodísticos se ocupan en esos mismos territorios, de anoticiar con ahínco a todo el mundo sobre su loable labor de salvar y proteger a las gacelas, elefantes, leones y cuanta especie camine por esas tierras, ínterin los seres humanos se convierten en pasto de los buitres.
Insisto: Negro, africano o pobre no son una buena combinación para obtener un pasaporte hacia la vida.
Nadie de nosotros puede considerarse ajeno a este genocidio, ya que en la euro zona, EE.UU y otras latitudes, el gasto en alimentos, atención sanitaria, peluquería, guarderías, psicólogos, entrenadores y paseadores de mascotas, supera, en mucho, el monto que requeriría la erradicación del hambre de los más desprotegidos del mundo.
Mientras un discurso tentador y sensiblero que habla de los derechos de los animales, poniéndolos en un pie de paridad con los seres humanos, se entroniza, las clínicas veterinarias se multiplican y los laboratorios multinacionales, ligados casi siempre a la matriz del agro negocio, se restriegan las manos, por las ganancias que ingresan a raudales.
No es casual el incremento del marketing publicitario en esta dirección, tampoco la concurrencia de gente del espectáculo a programas con mascotas, presentadas a la “moda” y en forma tan ridícula como sus dueños, despertando en muchos la imitación cholula, que impone la adquisición innecesaria de tal o cual especie o raza de animal.
A la par se vitupera casi por herejes, a los que por carencias y con métodos casi prehistóricos e intentando prolongar aunque sea un día más, su sobrevivencia y de su familia, sobre la tierra, cazan algunas de las especies que gozan del favoritismo cultural y sentimental, de los que sentencian a pueblos enteros a su desaparición.
Un representante de un país africano, en una convención en París, a sus pares de las naciones enriquecidas, les dijo: Mientras Uds. hablan de proteger la biodiversidad, nosotros nos la comemos para vivir un día más.
Sobre el origen de estas hambrunas homicidas, mucho se ha dicho y escrito, pero no vaya a creer que las causas obedecen a la superpoblación del Planeta, las variaciones climáticas o la poca producción de alimentos, todo lo contrario, la comida que se tira o se desperdicia en el mundo, es más que la que se consume, estudios en esa dirección lo han demostrado claramente.
En la génesis y desarrollo de esta lamentable realidad, mucho tiene que ver la injusta distribución de la riqueza, la concentración del mercado alimentario en pocas manos que desechan comida para mantener los precios, el consumismo irracional y la falta de equidad en las relaciones de poder internacionales.
Es largamente sabido que un pequeño grupo de privilegiados, entre un 15 y un 20% del total de la población planetaria, ubicados en los países enriquecidos (intencionalmente llamados ricos), pero también dentro de nuestras propias sociedades, consumen el 80% de los alimentos que produce la tierra.
Para que lo entienda lo grafico de la siguiente forma: En una mesa, se sientan 10 comensales, viene un mozo con 10 milanesas y cuando todos creen que comerán una cada uno, 2 de ellos se devoran 8, en consecuencia los 8 comensales restantes se tienen que conformar con 2. En esta repartija injusta, el hambre siempre será una dolorosa realidad.
Como si fuera poca la magnitud de esta inequidad, ahora a la tierra le exigimos que produzca, no para alimentar a los hambrientos, sino para los tanques de combustibles de los automotores, cuya voracidad es insaciable.
En esta tesitura, recientemente se ha conocido una información que muestra que Argentina ha aumentado la exportación de biodiesel un 70% en los últimos 8 meses, en una competencia mundial sin solución de continuidad, que cada día pone a más seres humanos al borde del abismo.
La soberanía alimentaria que permitiría a los pueblos, la autodeterminación de qué producen, qué comen y quiénes, sucumbe ante el impulso arrollador de los agronegocios, orientados a la maximización de ganancias en el menor tiempo e inversión posible y concentrados en pocas manos.
Valga a manera de colofón la frase que se la atribuye a Gandhi, que expresa: "la tierra proporciona lo suficiente para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para la codicia de unos pocos".
Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima Aguafuertes.
Ricardo Luis Mascheroni
Docente e investigador universitario
SANTA FE - ARGENTINA