lunes, 14 de junio de 2010

at de RED DE JÓVENES DE LA COALICIÓN CÍVICA

Nota de Opinión: "Buenos Aires y Reequilibramiento Federal" por Jorge Fernández.


Buenos Aires, heterogénea provincia en donde viven cerca de 14.000.000 de argentinos, muestra un doble desafío, tanto para quienes aspiran a ganar elecciones, como para quienes tienen que diseñar políticas públicas eficaces.
Mundialmente, Buenos Aires, representa el caso de la provincia federal más hipertrofiada del mundo. Es aun más grande que sus equivalentes Sao Paulo, California o Westfalia del Norte, ya que cuenta con una representación poblacional equivalente al 38% del total de país y esto genera una de las peores desproporciones entre población y cantidad de provincias dentro de la Argentina.
La hipertrofia bonaerense se puede evidenciar tanto en los indicadores demográficos respectivos a cada censo nacional realizado (que arrojaron un crecimiento poblacional de 22% en el primer censo nacional en 1895, al actual 38%, registrado en el último censo en 2001), como en el sistema de representación política (la provincia elige 70 diputados nacionales , aunque si se aplicaran los resultados del ultimo censo a la Ley 22.847, debería elegir 86 diputados, lo que en contraste resultaría que ninguna otra provincia podría elegir mas de 19 diputados)
Semejante desigualdad entre las provincias atenta contra los 2 principios democráticos básicos: el de que todos los votos valen lo mismo y el principio de federalismo simétrico.
Semejante inequidad es resultado del gigantismo poblacional y económico que no consigue ser balanceado mediante la subrepresentación política (es decir mantener los actuales 70 diputados) y que progresivamente ha venido perdiendo tanto eficacia como legitimidad, produciendo disputas permanentes entre el gobierno federal y el provincial por recursos, liderazgo y patronaje.
Ahora bien, si nos remontamos en el tiempo, podemos notar que Buenos aires constituye desde el momento mismo de la independencia Argentina, el principal factor de división de la política nacional. Desde 1880, momento en que se federalizó la ciudad de buenos aires, la política giró en base al área metropolitana del Río de la Plata y en el seno de la provincia se fueron desarrollando conflictos que a lo largo de su historia se fueron acumulando alrededor del clivaje Buenos Aires – Interior, el cual dividió al conurbano del resto de la provincia.
Las distintas etapas políticas, tanto democráticas como autoritarias, siempre la tuvieron como protagonista central.
Los distintos gobiernos, llámense conservadores, radicales, peronistas o militares, tuvieron al poder del gobernador bonaerense tanto como fuente de sustentación que como amenaza sobre el presidente de turno. Esta influencia no se debe solo a la importancia poblacional o económica de la provincia, sino al hecho de que la cercanía física con la sede de la autoridad nacional, permite que los conflictos de la provincia de buenos aires se deriven rápidamente desde el distrito mas grande hacia un distrito mas chico, mas visible y en donde se determina la política nacional, como lo es la Capital Federal.
Así planteado el problema, la solución pasaría no solo por dividir el territorio bonaerense sino también por correr de la influencia de la provincia de Buenos Aires, a la Capital hacia un territorio en donde las movilizaciones urbanas carezcan de poder de guiar o derribar gobiernos.Pero la Provincia también contiene el problema de no poder resolver sus propios problemas y el de sus habitantes debido a su gigantismo ya que La Plata, su capital, y su dirigencia están alejadas de los vecinos y sus reclamos.
Políticamente, la provincia se divide en ocho secciones electorales en donde a ninguna de ellas le corresponde elegir menos de tres senadores y seis diputados y en donde la sección 1ª y la sección 3ª representan el 70% de la población, que incluyen 34 de los 92 diputados provinciales y 17 de los 43 senadores. Es decir que el número de votos del conurbano bonaerense no se traducen en una representación justa en la legislatura provincial.Las consecuencias políticas de esa desigual distribución de bancas generan un subrepresentación del conurbano y muchas disputas dentro de los factores de poder ya que hay pocos cargos y poco lugar en las listas. Esto no debería ocurrir ya que, según la consultora Equis, el conurbano concentra el 25.2% de los votos a nivel nacional, lo que equivaldría al triple de peso que la provincia de Santa Fe (8.1%) y 25 veces mas que San Luis (1%). Tomando los datos de las elecciones de junio de 2009, se puede observar la diferencia en el valor del voto entre las diferentes secciones, por ejemplo para elegir un senador en la sección 1ª se debieron acumular 456.561 votos, mientras que para uno de la sección 7ª solo se necesitaron 79.796 votos.
Se torna imperioso, entonces, aplicar opciones de reforma que reconcilien la organización política y electoral tanto argentina, como bonaerense, con los principios referidos de igualdad democrática y federalismo simétrico.
Como sostienen algunos autores argentinos como Andrés Malamud, la reorganización territorial bonaerense es condición sine qua non para el logro de este objetivo ya que es así como se solucionarían los problemas, de sobre y sub representación legislativa, el anonimato de las mal llamadas listas sabana y la distancia que aleja a ciudadanos de gobernantes, tan usualmente diagnosticados respecto de la política argentina.
La recuperación del equilibrio federal, así como el de los equilibrios territoriales internos, necesita de la división territorial de la Provincia de Buenos Aires. Si se dividiera en dos, la línea demarcatoria natural se ubicaría entre la provincia metropolitana, constituida por el gigantesco conurbano que rodea la Capital Federal, y la provincia interior, caracterizada por una superficie mayor pero menos poblada. Así la provincia metropolitana (o urbana) contaría con una población de 9.000.000 habitantes, mientras la provincia interior, contaría con los 5.000.000 de habitantes restantes. En una segunda etapa y para disminuir más el gigantismo poblacional del conurbano, este podría subdividirse en dos distritos que se repartirían equitativamente la población.
Como ejemplo de los beneficios que esta reforma traería en cuanto soluciones para los problemas que afectan a la población de la provincia, podemos citar el caso de Morón, que aunque es un distrito de menor superficie y población puede servir de ejemplo. Allí, en la década de los 90 se descentralizó y se dividió la municipalidad de alrededor de 640.000 habitantes, en 3 municipalidades distintas, Ituzaingó, Hurlingham y Morón.
En términos administrativos y políticos lo ideal, según Jorge Píccoli, concejal de morón por el FPV e ideólogo de la división municipal, es tener municipios que no superen los 300 mil habitantes ya que reducir la cantidad de habitantes por municipio facilita y mejora la gestión de los intendentes y las respuestas que estos puedan dar a las necesidades de la población. Con este tipo de reformas se acercan las soluciones a los vecinos.A nivel provincial, el éxito de esta propuesta convertiría a los actuales habitantes bonaerenses en ciudadanos de tres nuevas provincias, cuyas autoridades estarían geográficamente más cerca y serian más accesibles políticamente. Como resultado seria viable la instalación de legislaturas unicamerales en cada una de las 3 nuevas provincias ya que no existirían desequilibrios demográficos o territoriales que compensar, a la vez que estas unidades mas pequeñas facilitarían el proceso de descentralización hacia los municipios, los cuales asumirían mayores atribuciones de recaudación y gestión sin prescindir de la coordinación provincial.
Por ultimo los partidos políticos se beneficiarían, también, con la posibilidad de regenerar sus vínculos con la sociedad a partir de un proyecto colectivo: la construcción de una nueva entidad o comunidad colectiva.
Viabilidad de la Reforma. La posibilidad de llevar a cabo esta reforma institucional es mucho mas importante que la perfección del diseño elaborado y esto se debe básicamente a que los cambios afectarían a diferentes actores interesados en mantener la actual situación. Será necesario contar con fuertes aliados a esta causa, para compensar la posible oposición de los actores con poder que se vean perjudicados por la reforma ya que serán muchos y menospreciarlos sería ingenuo.
Los mas perjudicados por esta división serian, por un lado los aparatos provinciales de los dos grandes partidos, UCR y PJ y los sectores pertenecientes a la administración publica central. Ninguna reforma es aceptada si atenta contra los intereses de quienes decidirla e implementarla, enfrentar a estos actores (los partidos y la burocracia) unidos seria una batalla condenada a fracasar, aunque es posible poder encontrar aliados al interior de los dos sectores.
Dentro de cada partido existen importantes grupos y dirigentes que podrían verse beneficiados por esta política de división territorial. En primer lugar los intendentes peronistas del conurbano y los radicales del interior. Estos representantes suelen percibir que los aparatos provinciales partidarios los utilizan para reunir votos, pero no los tienen en cuenta a la hora de armar las listas de candidatos o planificar las políticas de gobierno.
Dirigentes intermedios a su vez, verían posibilidades de hacer una mejor carrera política y poder competir en distritos de dimensiones razonables, en los que el gigantismo, no obstruyan a quienes no controlan el aparato.
Probablemente se manifestarán contra la división aquellos que crean sinceramente en que la integridad provincial debe ser defendida por razones de identidad y esto puede ser utilizado hábilmente por quienes han invertido mucho en la construcción de dicha dimensión simbólica
Los promotores del proyecto de reforma deberemos tener en cuenta la diferencia entre creyentes honestos y oportunistas racionales, ya que la estrategia a adoptar será decididamente diferente para cada grupo: mientras a los primeros será preciso persuadirlos de los beneficios venideros, a los segundos solo es posible compensarlos.

La coalición reformista, con el objetivo de transformarse en mayoritaria, necesitará aglutinar a sectores habitualmente enfrentados, es decir, el fundamento de la coalición, no exigirá la presencia de valores compartidos, sino la construcción de una convergencia de intereses en beneficio del mayor número.
El resultado de esta división territorial beneficiará también al gobierno nacional, que desde el siglo XIX, siente la presión ejercida por la concentración de poder de la provincia de Buenos Aires y que contará con menos poder por parte de la provincia para interponérsele en el camino con su tremendo peso político.
Pero los mas beneficiados serán sin duda alguna los habitantes de la provincia de Buenos Aires y de la republica en su conjunto, los primeros por recuperar la capacidad de controlar a sus gobernantes y administradores, mientras que los segundos porque sus provincias ya no serán de segundo orden en el esquema federal.

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