domingo, 4 de julio de 2010

at. Lucho Citon Freire-"Coordinadora por el agua y los Bienes Comunes-Mendoza

Lucho Citon Freire July 4, 2010 at 10:09pm


Asunto: CARTA ABIERTA A FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO PROVINCIAL Y GOBIERNOS MUNICIPALES (Mendoza)
CARTA ABIERTA A FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO PROVINCIAL Y GOBIERNOS MUNICIPALES

Diariamente vemos y escuchamos en todos los medios de comunicación una arremetida de muchos funcionarios del Poder Ejecutivo como así también de legisladores y de algunos intendentes para instalar la minería metalífera en la Provincia de Mendoza e inclusive para modificar o derogar lisa y llanamente la ley 7722.
Se aduce que es necesario implementar una minería sustentable, y que es posible con los controles adecuados.
Nos preguntamos si no han visto o por lo menos leído las consecuencias de ese tipo de minería en Catamarca y San Juan, en donde además de la contaminación del agua, del suelo y del aire, han traído pobreza, enfermedades y muerte a las personas, a los animales y a los vegetales.
Nos preguntamos si no han leído lo que ha decidido el Parlamento Europeo que prohíbe este tipo de explotación minera que utiliza cianuro y otras sustancias químicas altamente venenosas tales como mercurio, xantato, ácido sulfúrico, etc.
Nos preguntamos si no han leído que los países europeos restringirán el comercio con aquellos países que deseen venderles productos alimenticios y que a la vez explotan este tipo de minería.
Nos preguntamos de qué controles estamos hablando, si los gobiernos provinciales no han sido y no son capaces de controlar las industrias ya instaladas y que, por ejemplo, en sus propias narices vienen contaminando con mercurio hacen años nuestros acuíferos.
Nos preguntamos si no saben el altísimo consumo de agua que se necesita para esta explotación, y si no saben que vivimos en un oasis en donde el agua es el elemento fundamental para desarrollar un estilo de vida que el pueblo mendocino a elegido ya hace muchos años.
Nos preguntamos que va a pasar cuando disminuya el agua sustancialmente o ésta esté contaminada.
Nos preguntamos si no saben que este tipo de explotación minera solo trae sequía, contaminación, saqueo, enfermedades, corrupción, prostitución, drogadicción, alcoholismo y muerte.
Vemos también que se quiere autorizar la explotación del Yacimiento Potasio Río Colorado. Sin entrar en estas palabras a considerar si contamina o no, ni tampoco qué beneficios deja a la provincia –que estamos seguros que sí contamina y que deja magros beneficios- nos preguntamos si los funcionarios no saben el altísimo consumo de gas y de energía eléctrica que tendrá, muy similar a todo el consumo de Mendoza.
Nos preguntamos si no saben que las reservas de gas son escasas, y que escasea el gas en garrafas para los más humildes, ¿o será que no les importan?, o que tampoco alcanza el gas para las industrias en funcionamiento; o no saben que en ciertas épocas de año falta energía para abastecer nuestros hogares y las industrias ya instaladas.
Nos preguntamos si no han leído nunca la Constitución Nacional que en su Art. 29 dice: “El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria.”
O si tampoco han leído el Art. 41 que expresa: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.”
En base a esto sí les decimos, Señores Funcionarios, que a los vende patrias e infames traidores a la Patria en algún momento les caerá el castigo de la Justicia, y si ésta tiene los ojos destapados y no los condena, les caerá, el implacable y severísimo castigo de todo el pueblo de la provincia de Mendoza, y ese castigo no tendrá reducción de penas ni contemplación alguna.

Coordinadora por el Agua y los Bienes Comunes (05/07/2010)

at. Argenpress(Agencia de Noticias)

Pregunta de Aída: ¿otra vez la guerra fría???
Estados Unidos presenta cargos contra 11 personas por actividades de espionaje a favor de Rusia

de RIA NOVOSTI
Las autoridades de Estados Unidos presentaron cargos contra once personas acusadas de ser agentes de Rusia en el territorio de Estados Unidos de manera ilegal, según un comunicado del Departamento de Justicia de EEUU.
"Un total de once personas, diez de las cuales están detenidas, están acusadas de dos cargos y conspiración para trabajar como agentes ilegales de Rusia en el territorio de EEUU", dice la nota.
Entre las personas detenidas figura la periodista peruana Vicky Peláez, columnista del diario neoyorquino EL DIARIO/LA PRENSA y de la agencia argentina ARGENPRESSy su esposo Juan Lázaro de origen uruguayo, capturados el pasado domingo en su residencia en la localidad de Yonkers, al norte de Nueva York.
Entre los documentos de acusación a disposición del FBI también se mencionan "funcionarios del gobierno ruso" que supuestamente tenían contactos regulares con los espías que, "a menudo fueron vistos al entrar en la representación rusa ante la ONU en Manhattan".
Según datos proporcionados por el Departamento de Estado, se trata del segundo y el tercer secretarios de la misión rusa.
Otro "funcionario ruso", de acuerdo al FBI, fue reconocido por un diplomático norteamericano, como "una persona que se le presentó como empleado de la Embajada rusa en un país sudafricano".
El FBI sostiene que los contactos entre los acusados y "los funcionarios estatales de Rusia" se mantuvieron desde 2004 hasta los principios de 2010.
Por su parte, el Servicio de Inteligencia Exterior (SRV) de Rusia rechazó comentar la información suministrada por el ministerio de Justicia de EEUU.
"Nosotros no comentamos ese tipo de información", dijo el jefe del servicio de prensa de la entidad Serguei Ivanov a RIA Novosti.

sábado, 3 de julio de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

at. Andrés Escudero

Reflexiones de Fidel, Especiales, Fidel Castro Ruz

Saber la verdad a tiempo
27 Junio 2010
Cuando escribía cada una de mis Reflexiones anteriores, a medida que una catástrofe para la humanidad se aproximaba aceleradamente, mi mayor preocupación era cumplir el deber elemental de informar a nuestro pueblo.
Hoy estoy más tranquilo que hace 26 días. Como siguen ocurriendo cosas en la corta espera, puedo reiterar y enriquecer la información a la opinión pública nacional e internacional.
Obama se comprometió en asistir el dos de julio al partido de cuartos de final, si su país obtenía la victoria en los octavos de final. Él debiera saber más que nadie, que esos cuartos de final no podrían realizarse ya que antes ocurrirán gravísimos acontecimientos, o al menos debiera saberlo.
El pasado viernes 25 de junio, una agencia internacional de noticias de conocida minuciosidad en los detalles de las informaciones que elabora, publicó las declaraciones del “…comandante de la Armada del cuerpo élite de los Guardianes de la Revolución Islámica, general Ali Fadavi…” -advirtiendo­- “…que si Estados Unidos y sus aliados inspeccionan a los barcos iraníes en aguas internacionales ‘recibirán una respuesta en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz’”.
La información fue tomada de la agencia local de noticias Mehr, de Irán.
Dicha agencia, según el despacho, comunicó: “Fadavi añadió que ‘la Armada de los Guardianes de la Revolución cuenta actualmente con centenares de embarcaciones dotadas con lanzaderas de misiles’.”
La información elaborada casi a la misma hora de lo publicado en Granma, o tal vez antes, parecía en algunos puntos una copia al carbón de los párrafos de la Reflexión elaborada el jueves 24 de junio y publicada en ese periódico el viernes 25.
La coincidencia se explica por el uso elemental que siempre aplico del razonamiento lógico. Yo no conocía una palabra de lo que publicó la agencia local iraní.
No albergo la menor duda de que tan pronto las naves de guerra de Estados Unidos e Israel ocupen sus puestos ­-junto al resto de las embarcaciones militares norteamericanas ubicadas en las proximidades de las costas iraníes­- e intenten inspeccionar el primer buque mercante de ese país, se desatará una lluvia de proyectiles en una y otra dirección. Será el momento exacto en que se iniciará la terrible guerra. No es posible prever cuántas naves se hundirán ni de qué bandera.
Saber la verdad a tiempo es para nuestro pueblo lo más importante.
No importa que casi todos por natural instinto, podría decirse que el 99,9 por ciento o más de mis compatriotas, conserven la esperanza y coincidan conmigo en el deseo sincero de estar equivocado. He conversado con personas de los círculos más cercanos y a la vez recibido noticias de tantos ciudadanos nobles, abnegados y cumplidores de su deber, que al leer mis Reflexiones no impugnan en lo más mínimo sus consideraciones, asimilan, creen y tragan en seco los razonamientos que expongo, sin embargo, dedican de inmediato su tiempo a cumplir con el trabajo, al que consagran sus energías.
Eso es precisamente lo que deseamos de nuestros compatriotas. Lo peor es que repentinamente se conozcan las noticias de gravísimos acontecimientos, sin haber escuchado antes noticia alguna sobre tales posibilidades, entonces cundirá el desconcierto y el pánico, que sería indigno de un pueblo heroico como el cubano, que estuvo a punto de ser objetivo de un ataque nuclear masivo en octubre de 1962, y no vaciló un instante en cumplir el deber.
En el desempeño de heroicas misiones internacionalistas, combatientes y jefes valientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias estuvieron a punto de ser víctimas de ataques nucleares contra las tropas cubanas que se aproximaban a la frontera sur de Angola, donde las fuerzas racistas sudafricanas habían sido desalojadas tras la batalla de Cuito Cuanavale y se atrincheraban en la frontera con Namibia.
El Pentágono, con el conocimiento del Presidente de Estados Unidos, suministró a los racistas sudafricanos alrededor de 14 armas nucleares a través de Israel, más poderosas que las que fueron lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, como hemos explicado en otras reflexiones.
No soy profeta ni adivino. Nadie me informó una palabra de lo que iba a ocurrir; todo ha sido fruto de lo que hoy califico como el razonamiento lógico.
No somos novatos ni entrometidos en este complicado tema.
En la poscrisis nuclear, se puede augurar lo que ocurrirá en el resto de América de lengua iberoamericana.
En tales circunstancias, no se podrá hablar de capitalismo o socialismo. Sólo se abrirá una etapa de administración de los bienes y servicios disponibles en esta parte del continente. Inevitablemente seguirán gobernando cada país los que hoy están al frente del gobierno, varios muy cercanos al socialismo y otros llenos de euforia por la apertura de un mercado mundial que hoy se abre para los combustibles, el uranio, el cobre, el litio, el aluminio, el hierro, y otros metales que hoy se envían a los países desarrollados y ricos que desaparecerá repentinamente.
Abundantes alimentos que hoy se exportan a ese mercado mundial también desaparecerán de forma abrupta.
En semejantes circunstancias, los productos más elementales que se requieren para vivir: los alimentos, el agua, los combustibles y los recursos del hemisferio al sur de Estados Unidos, abundan para mantener un poco de civilización, cuyos avances descontrolados han dirigido la humanidad a semejante desastre.
Hay, sin embargo, cosas muy inciertas todavía, ¿podrán abstenerse las dos más poderosas potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, de emplear una contra la otra sus armas nucleares?
Lo que no cabe la menor duda es que desde Europa, las armas nucleares de Gran Bretaña y Francia, aliadas a Estados Unidos e Israel -que impusieron con entusiasmo la resolución que inevitablemente desatará la guerra, y ésta, por las razones explicadas, de inmediato se volverá nuclear-, amenazan el territorio ruso, aunque el país al igual que China ha tratado de evitar en la medida de las fuerzas y las posibilidades de cada una de ellas.
La economía de la superpotencia se derrumbará como castillo de naipes. La sociedad norteamericana es la menos preparada para soportar una catástrofe como la que el imperio ha creado en el propio territorio de donde partió.
Ignoramos cuáles serán los efectos ambientales de las armas nucleares, que inevitablemente estallarán en varias partes de nuestro planeta, y que en la variante menos grave, se van a producir en abundancia.
Aventurar hipótesis sería pura ciencia ficción de mi parte.


Fidel Castro Ruz
Junio 27 de 2010
2 y 15 p.m.

jueves, 1 de julio de 2010

at.APe(Agencia de Noticias Pelota de trapo)

                                                      Cobayos 02/07/10
Por Claudia Rafael
(APe).- No hay límite alguno para la imaginación de los poderes económicos más rutilantes del planeta. Desde principios del siglo XIX en adelante, en que nació la compañía química y farmacéutica más antigua del mundo hasta la actualidad ha ido creciendo en poderío e influencia no sólo financiera sino inclusive sociopolítica. Cuando por estos días la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos rechazó la apelación de la Pfizer por el juicio que desde hace algunos años se lleva en su contra por usar pequeños cobayos humanos nigerianos nadie puede lanzar el grito sorprendido de horror. Han sido, después de todo, innumerables las pruebas de medicamentos en los países más periféricos y empobrecidos que, de salir mal, no generan estupor ni grandes reclamos.
En este caso puntual se trata de las pruebas que la multinacional hizo en 1996 con el antibiótico Trovan en 200 niños y niñas nigerianos: del grupo once fallecieron y otros muchos sufrieron ceguera, sordera o daños cerebrales.
El argumento de Pfizer: que las familias y el gobierno nigeriano habían sido informados de las pruebas.
La empresa, que niega todos los cargos, había apelado, señalando que la Justicia de Estados Unidos no era jurídicamente competente. Pero además Pfizer asegura -como gran argumento a su favor- que las familias y el gobierno nigeriano fueron informados sobre las pruebas.
Un detalle: el uso de Trovan está exclusivamente limitado en los Estados Unidos a casos de pacientes adultos en casos de extrema emergencia.
Pocas multinacionales en el mundo han puesto tanta atención como las de la industria farmacológica en los países más pobres del mundo. Y no precisamente por ese manto de piedad que alguno tal vez quiera erróneamente imaginar. Más bien, esos países y grandes franjas de sus poblaciones han sido sus cobayos. Conejillos de la India que, en caso de salir mal las pruebas, en caso de que la medicación tenga los famosos efectos colaterales a los que hombres como Bush y muchos de sus pares fueron particularmente aficionados durante cada una de sus guerras imperiales, no hacían mella a sus arcas millonarias.
La historia es vasta en ejemplos. Hacia 1997 el entonces presidente norteamericano Bill Clinton pidió disculpas oficiales a las víctimas del estudio de Tuskegee, un experimento realizado entre 1932 y 1972 sobre la población negra del Estado de Alabama desde los servicios públicos de salud. Se trataba de 400 enfermos de sífilis a los que no se les suministró ningún tratamiento en modo deliberado para investigar la progresión natural de las enfermedades venéreas. La mayor parte de esos cobayos humanos eran obreros agrícolas del sur, obviamente pobres y analfabetos. La promesa: que se les estaba curando en forma gratuita de sus problemas sanguíneos. ¿El pago? Comida y transporte gratuitos. ¿Los efectos? 28 murieron de sífilis, 100 de complicaciones derivadas de la enfermedad, las esposas de 40 de ellos, se contagiaron.
Clinton, eso sí, les pidió disculpas en nombre del Estado. Por lo tanto, cuenta saldada.
Hacia 2001, un laboratorio de Pennsylvania pidió al gobierno de Estados Unidos la autorización para utilizar a bebés latinoamericanos en el testeo de una nueva droga. El estudio dividiría a los niños -bolivianos, ecuatorianos, mexicanos y peruanos- en tres grupos: los que tomarían la medicación experimental del laboratorio; los que recibirían una droga ya probada y conocida y los que sólo serían tratados con placebos. En cada grupo habría 325 chicos.
América Latina, Africa, Asia e incluso los países pobres de Europa, como Bulgaria, han figurado entre las más claras preferencias de los experimentos “terapéuticos” que han implicado, levantar o bajar el pulgar a determinado medicamento o incluso ir mejorándolo según los resultados en los cuerpos de sus conejillos de la India. Malformaciones, muertes, contagios han sido los efectos indeseados pero ineludible para un primer mundo necesitado para su supervivencia de las enfermedades que demasiadas veces se promueven para engrosar las arcas de uno de los poderes más sólidos. Capaces de matar o de enfermar a las poblaciones concebidas como “excedente” en un planeta cada vez más inequitativo y más perverso.

miércoles, 30 de junio de 2010

Prensa

Diputados de la oposición lograron dictamen de mayoría para elevar las jubilaciones a 1230 pesos
(29/6/2010) Fernanda Reyes: “Es un deber y un acto de justicia aumentar y recomponer las jubilaciones”
“Hoy es un día histórico ya que firmamos dictamen de mayoría sobre un proyecto que le va a dar a los jubilados la prioridad que establece la Constitución. Es un deber y un acto de justicia aumentar y recomponer las jubilaciones”, sostuvo la diputada nacional de la Coalición Cívica Fernanda Reyes, durante el debate en la Comisión de Previsión y Seguridad Social del proyecto que obtuvo dictamen de mayoría, con 16 firmas, para aumentar y recomponer los haberes jubilatorios.
El dictamen firmado establece que la jubilación mínima debe elevarse a 1230 pesos, equivalente al 82 por ciento del salario mínimo, vital y móvil; una recomposición general de los haberes de acuerdo con el fallo de la Corte Suprema sobre el caso Badaro y una movilidad sujeta al índice de salarios, aplicada en marzo y septiembre de cada año.
“El gobierno sostiene que no hay financiamiento. Siempre, en Argentina, se habla de falta de recursos para no pagar jubilaciones dignas. El problema es que los fondos previsionales siempre fueron utilizados para la caja del gobierno de turno, en lugar de destinarlos a mejorar la situación de los jubilados”, concluyó Reyes, integrante de la Comisión de Previsión.

lunes, 28 de junio de 2010

at. Diana MAFFÍA

violencia y lenguaje: de la palabra del amo a la toma de la palabra

Ponencia presentada en el día de hoy en el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género, organizado por el Ministerio Público de la Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina (10 y 11 de junio de 2010 – Facultad de Derecho – UBA).
Quisiera comenzar esta ponencia con una anécdota. A comienzos del año pasado hubo un breve conflicto en la Cámara de Diputados de la Nación. Mientras hablaba la diputada Patricia Bullrich se escuchó: “¡Callate atorranta, no vuelvas a meterte con Córdoba porque te vamos a hacer cagar!”. Fue la frase del oficialista-compañero-diputado Montoya (mezcla de Montoto y Magoya, fue mi regla mnemotécnica para recordar al ignoto diputado) que se hizo notar de la peor manera, acercándose a amenazar en voz baja a la diputada en medio de la sesión por el adelantamiento de las elecciones nacionales.En su inmediata defensa reaccionó la diputada Fernanda Gil Lozano, denunciando el insulto y la amenaza, y pidiendo que la frase se repitiera en el micrófono. El agresor, prepotente en privado y cauteloso en público, aclaró que “sólo le había dicho atorranta a la diputada”. Una semana antes se había votado, en ese mismo recinto, la “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales”. Entre esos ámbitos se encuentra, es de esperar, la propia Cámara de Diputados de la Nación. La ley (cuya reglamentación todavía no se ha publicado) contempla entre las formas de violencia sancionables la violencia simbólica.
El lenguaje puede resultar violento y discriminatorio de muchas maneras, unas obvias (como el insulto) y otras menos obvias (como el genérico masculino que nos deja fuera del lenguaje). Pero todas merecen una reflexión feminista para ejercer un efecto político sobre el lenguaje. Una política feminista sobre el lenguaje es la que incide en las relaciones de poder, la que explicita nuestra presencia en el discurso en primera persona, la que revela las trampas del lenguaje que nos enajenan de la igualdad y la justicia al transformar la igualdad en identidad y la diferencia en desigualdad.
Entre las muchas estrategias de análisis feminista sobre el lenguaje, una tiene que ver con el “test de cambio de sexo”, es decir con la diferencia de significados que adoptan las palabras cuando son aplicadas en femenino o en masculino. “Atorranta” es una de esas palabras. Aunque diccionarios eruditos como el Diccionario de Uso del Español de María Moliner presenten indistintamente el argentinismo “atorrante/a: Vagabundo, holgazán, sinvergüenza”, y el propio Diccionario del Habla de los Argentinos de la Academia Argentina de Letras ignore estas diferencias sexistas del uso del lenguaje cuando define “atorrrante-ta: desfachatado, desvergonzado”, y sólo agregue luego como forma coloquial “mujer de vida fácil” (lo cual, obviamente, no se aplica a la forma masculina), se trata de uno de los tantos vocablos en los que su versión femenina remite, inequívocamente, a la disponibilidad sexual y a la prostitución: “zorro/zorra”, “ligero/ligera”, y -viene a cuento destacar- el mucho más pertinente “hombre público/mujer pública”.
Las recopilaciones provenientes del lunfardo o del uso vulgar de la lengua tienen mucho más claras estas diferencias. Así, en el Diccionario de Voces Lunfardas y Vulgares de Fernando Casullo, “atorranta” es definida directamente como “ramera”, mientras se le da a “atorrante” el significado de “Vagabundo, haragán, persona que vive sin ocupación, que vive mendigando”. Señala que esta voz singular sólo se usa en Argentina, es desconocida para todo el resto de hablantes del español.
En su indispensable compilación Las Palabras tienen Sexo, las periodistas Sandra Chaher y Sonia Santoro enfocan la complejidad de utilizar una herramienta tan cargada de ideología patriarcal como el lenguaje, y las estrategias para escapar de las trampas que a veces impone el oficio. Deconstruyen con paciencia piezas tomadas de diversos medios de comunicación masiva para desmontar sus presupuestos y desalojar los polizones ideológicos que se cuelan en los estereotipos comunicativos.
Las palabras tienen sexo, efectivamente, y ese sexo a veces es violento. Por eso es notable la minimización que los propios diputados y diputadas hicieron del episodio del insulto, una semana después de votar regulaciones contra toda forma de Violencia. Sobre todo considerando que la ley mencionada tiene entre sus objetivos la remoción de aquellos patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres; y suma entre las diversas formas de violencia a combatir, la psicológica y la simbólica.
Muchas cartas de lectores suscitó el exabrupto del legislador y la concepción de “atorranta”, pero ninguna hizo pie en la diferencia de llamar así a una mujer. Una atorranta es una puta, lisa y llanamente. Dicho sea de paso, “puta” es otro de los sentidos de la expresión “mujer pública”. Junto con el llamado a silencio a Patricia Bullrich, que estaba contrariando la voluntad política del diputado cordobés, hay una advertencia a todas las mujeres públicas que nos atrevemos a tomar la palabra.
Pero no se trata sólo de ingresar al lenguaje, sino de efectuar un giro copernicano sobre él. Pasar de ser dichas por el lenguaje del amo, a decirnos nosotras mismas en nuestros propios términos. De la héterodesignación a la autodesignación. Y esto implica una subversión semiótica, desnaturalizar la gramática, saltar el cerco de la sintaxis, romper el espejo que dice que el lenguaje refleja la naturaleza, para advertir que en todo lenguaje hay un sujeto que enuncia, y que ese sujeto tiene género. Un género que también se construye performativamente con el lenguaje, cuando asignamos identidades y sobre todo cuando ponemos jerarquía a esas identidades, cuando no las incluimos o no las reconocemos en un plural que nos integre, cuando las consideramos “anormales” o “abyectas” de acuerdo con una norma que se pretende natural y es profundamente ideológica como puede advertirse en el actual debate sobre matrimonio homosexual.
Aunque parezca mentira, un diputado nos dice “¿cómo van a casarse dos hombres, si la palabra “matrimonio” tiene su raíz en “madre”?”. Pero ¿acaso pretenderán que una pareja entre varones se llame “patrimonio”? El debate sobre el matrimonio homosexual muestra que hay dos batallas simultáneas: la batalla por los derechos y la batalla por los significados. Y hablamos de batallas porque ambos territorios defienden violentamente sus fronteras. Ya resulta grosero negar los derechos, pero todavía se construye una trinchera alrededor de una palabra que pretende ser un sacramento y no un contrato, sólo cuando en el debate democrático el contrato se niega a reconocer los limites dogmáticos del sacramento.
Frente a esto, la subversión semiótica consiste en una apropiación de la autodesignación. La colectiva feminista “lesmadres” inventa el término “comaternidad” para hablar del vínculo con sus hijxs. Al presentar recientemente su cuadernillo Nuestras familias y sus leyes: situación y resguardos legales” señala “Las familias compuestas por lesbianas en pareja y sus hijos/as y la comaternidad no tienen reconocimiento legal. No existe correlato legal de los vínculos de ambas madres entre sí ni, más importante aún, de las hijas y/o los hijos con su madre no biológica. Esto implica un gran número de inconvenientes legales y simbólicos que acarrean consecuencias concretas en la realidad que vivimos diariamente. En suma, nuestras familias viven en una situación de discriminación y desigualdad de oportunidades.”
La palabra “familia”, categoría en la que se ingresa sólo si previamente hemos sido admitidxs bajo la referencia de la palabra “matrimonio”, es parte del territorio negado a quienes con su erotismo y en sus identidades revelan que tal vez los sexos no son sólo dos, que tal vez no a todo cuerpo de macho le corresponde un género masculino y no a todo cuerpo de hembra uno femenino, que tal vez la orientación sexual no es sólo heterosexual, que tal vez el único fin de la sexualidad no es la procreación, que por tanto es posible que la única práctica sexual no sea el coito vaginal, y que finalmente hasta es posible (¡que la tierra nos trague!) que la familia no sea una unidad natural.
La propia denominación de la violencia cayó en el territorio de disputa de poder. En 2004, la Real Academia Española (a la que yo llamo cariñosamente “el tribunal de la inquisición de la lengua”) en un célebre debate que no acaba y que atravesó todas las fronteras hispanohablantes, obligó a cambiar en una ley española la expresión “violencia de género” por “violencia doméstica”. Es bueno entonces reflexionar sobre los muchos modos de designación de la violencia, para ver qué iluminan y qué dejan en la sombra.
En la expresión Violencia contra la mujer se hace visible la víctima, pero no quién es el sistemático victimario ni cuáles son los ámbitos y vínculos habituales de la violencia. En la expresión Violencia doméstica sólo se ilumina el ámbito, que dicho sea de paso es privado y no público, pero no la víctima, el victimario y la razones de la violencia. En la expresión Violencia familiar se hace visible el vínculo pero no las relaciones de poder dentro de la estructura familiar que hace que las mujeres sean el 90% de las víctimas de violencia. Cuando hablamos de Violencia de género iluminamos las estructuras simbólicas que justifican y naturalizan la violencia; y cuando hablamos de Violencia sexista hacemos eje en las relaciones de poder entre los sexos y el sistemático disciplinamiento de un sexo sobre otro.
Un concepto legal interesante, porque incide en la justificación de la violencia por parte de la misma justicia, es el de “infidelidad”. Durante décadas, la infidelidad femenina consistió en tener al menos una relación sexual fuera del matrimonio, mientras la masculina consistió en “mantener manceba” fuera del matrimonio. La infidelidad, así, no era una traición al otro miembro de la pareja, sino una traición a la función diferencial que varones y mujeres tenían dentro del matrimonio: en las mujeres, mantener la legitimidad de la progenie (que se ponía en riesgo con una relación sexual fuera de la pareja); en los varones, sostener económicamente el hogar (lo cual se traiciona no con las relaciones sexuales fuera de la pareja sino con la desviación del dinero).
Aunque hace ya muchos años que no está vigente esta diferencia en la consideración de la infidelidad, y contrariando toda consideración de las mujeres como sujeto de derecho y no como propiedad de un patriarca, hace un par de años el Juez de Sentencia José María Casas, redujo una condena por asesinato considerando como atenuante la infidelidad de la víctima. Según el relato del hecho el homicida Pedro Lezcano se tomó su tiempo para moler a golpes a su esposa. La llevó a un descampado, la torturó, la devolvió a su casa y la obligó a bañarse para borrar los rastros. Patricia murió cuatro días después. Para el juez, el conocimiento de la infidelidad de su mujer constituyó una “circunstancia extraordinaria de atenuación” que le permitió bajar la pena de prisión perpetua por homicidio calificado por el vínculo, a 12 años de prisión.
Ser o no ser llamada infiel, por lo tanto, puede ser la diferencia entre correr riesgos o que la justicia nos proteja, entre la sanción o la impunidad. El lenguaje es el techo que nos abriga o el silencioso empujón que nos deja a la intemperie, fuera de lo humano. Porque es precisamente el lenguaje lo específicamente humano, lo que distingue al hombre del autómata. El autómata sólo puede repetir lo previamente introducido en su memoria, el ser humano puede crear con un lenguaje finito, infinitos sentidos. En esta creatividad reside la diferencia y también la libertad humana. Por eso, controlar el lenguaje es controlar la producción de significados, los mundos posibles, nuestras intervenciones en la cultura y en la construcción de lo social.
Nos pasa a las mujeres y a otros grupos subalternos, aquello que George Orwell describió tan bien en su novela 1984: “-¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabamos haciendo imposible todo crimen del pensamiento … Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño.”
Dominar el lenguaje es salir del dominnio del amo, dejar de ser dichas para decirnos. Como dice Marcela Lagarde en “El castellano, una lengua de caballeros”:
Saber decir y saber escuchar requiere mirar a las mujeres y escuchar sus voces que recuerdan a los cancerberos de la lengua que el castellano, a diferencia de otras lenguas, enuncia los géneros e indica si quien existe, nombra, crea, goza, trasciende, es mujer o es hombre; y además, permite saber el número que expresa colectividades genéricas: las mujeres, los hombres.
El hombre universal no es una construcción lingüística sino filosófica y política, con la que se subsume la categoría mujer en la categoría hombre, y se desaparecen todos sus contenidos de especificidad humana. Se construye en la historia, en las mitologías, las religiones, a través de las políticas de dominio y sus ideologías cotidianas. Los procesos que traicionan la pluralidad del castellano se nombran en esta lengua cultura patriarcal.
El feminismo ha trabajado diversas y creativas soluciones para evitar el sexismo en el lenguaje, pero a alguna gente le molesta incorporar estos dispositivos que deberían garantizar no solamente suprimir este sesgo sino muchos otros que subalternizan a través de la lengua: el racismo, la xenofobia, el clasismo, el sexismo y la misoginia. Hay por cierto una violencia también cuando rechazamos la naturalización de las jerarquías y los ocultamientos del lenguaje, hay una violencia cuando nos negamos a ser nombradas como el lenguaje nos nombra, pero recordemos entonces lo que decía Jean Paul Sartre en el Prefacio a Los condenados de la tierra de Franz Fanon: “no nos con­vertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros”
Ese “nosotros”, en el que Sartre y Fanon (tan revolucionarios ellos) se inscriben con naturalidad, no resulta natural para nosotras las mujeres. Y el nosotros y nosotras no resultan el natural albergue lingüístico para travestis, intersexuales y transgéneros que han propuesto la @, la X o el * (nosotr@s, nosotrxs, nosotr*s) para señalar una convivencia de lo masculino y lo femenino en un mismo cuerpo, una incognita sobre su definición, o incluso una esencial inestabilidad de los cuerpos y los géneros. Y es que el sexismo en el lenguaje también oculta la diversidad.
Estas breves pinceladas sobre un aspecto de la violencia quizás menos recorrido, intenta despertar una provocación pero también invitar a subvertir la lengua para apropiarnos de las palabras en nuestros propios términos. La toma del poder, como la toma de la palabra, se emprende como dice Teresa Meana Suárez , “Sabiendo que vemos el mundo a través del cañamazo formado por la lengua y motivadas por la certeza de que el lenguaje sexista, el que hemos aprendido, contribuye a la perpetuación del patriarcado.
Sabiendo también que cuando tengamos una lengua que nos represente cambiará la realidad. Por eso seguimos adelante. Y no dormimos más a las niñas con cuentos de hadas. Les decimos que las niñas buenas van al cielo y las malas van a todas partes. Y que colorín colorado, esta historia no ha acaba